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Ya llevábamos años dedicándonos a la fotografía profesional, cuando en 1990 empezamos a realizar reportajes para amigos. Al principio no pensábamos en dedicarnos plenamente a ello y lo veíamos como algo ocasional, pero al final nos lanzamos, ya que el producto era totalmente diferente a lo que existía en ese momento en el mercado, algo totalmente innovador, y los novios estaban encantados con el resultado.
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Una de nuestras principales diferencias radica en que ofrecemos a los novios un concepto de fotografía mucho más dinámico y espontáneo que la mayoría, que se basa más en la reiteración de unas poses estudiadas. Intentamos transmitir “emociones” en todas las imágenes que captamos.
Por otra parte, nosotros somos un equipo reducido de 3 fotógrafos por lo que hacemos un número limitado de bodas en fin de semana y no hacemos más de 1 boda al día. Preferimos siempre la calidad a la cantidad. Además los novios, desde un principio, saben quién va a ser su fotógrafo el día de la boda y no van a encontrarse con ningún fotógrafo subcontratado ese día.

Pues todo tipo de clientes, aunque por regla general suelen ser personas que le dan gran importancia a la fotografía, quieren asegurarse un trabajo profesional y además coinciden con nuestro estilo. Por eso dejan en nuestras manos el resultado final. Lo que más nos valoran, además de nuestras fotografías, es que ofrecemos un trato muy personalizado y saben en todo momento quien va a ser su fotógrafo.
También ofrecemos reportaje de vídeo pero de duración no superior a media hora en donde se recoge un resumen de todo lo más emocionante de ese día y de los momentos más importantes, de forma ágil y nada pesada. Combinamos tanto sonido real de algunos momentos clave como el “si quiero” de la ceremonia, o alguna música en directo, con músicas escogidas por nosotros acordes con el ritmo del montaje.
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Normalmente los novios suelen acudir a nosotros porque conocen nuestro trabajo o vienen recomendados. Pero si no es así, en una primera visita sin compromiso, les enseñamos nuestro producto, les explicamos cómo trabajamos, y que sobretodo cuidamos en todo momento la cualidad del resultado final y por supuesto al cliente, tanto durante el proceso como el día de la boda. Una vez nos contratan, hasta unos 15 días antes no volvemos a quedar personalmente con ellos para determinar el timming concreto del día de la boda y todos aquellos momentos o personas que ellos consideren importantes para que salgan en el reportaje. En el caso de que hayan contratado a una Wedding Planner para que les organice la boda, nos facilita mucho nuestro trabajo pues ella es la que además coordina al resto de proveedores implicados ese día y sabe lo que va a pasar en cada momento, por lo que estamos en todo momento informados y no se nos escapa nada. Y llegado el día de la boda, intentamos captar todo lo más importante sin molestar a nadie ni interferir en el trabajo del resto de profesionales que trabajan ese día. En definitiva, se trata de hacer nuestro trabajo pasando desapercibidos pues los protagonistas ese día son los novios.


Y por último, algún consejo para los novios…




















